

En octubre de 2020, cuando los teatros estaban en silencio y el mundo buscaba nuevas formas de reencontrarse con el arte, la Orquesta Filarmónica de Bogotá abrió las puertas del Teatro Colsubsidio Roberto Arias Pérez para celebrar un Halloween distinto: sin disfraces en el público, pero con una escenografía sonora capaz de invocar toda la magia y el misterio que habitan en la música clásica. Así nació Recreo Filarmónico – Halloween, un concierto virtual que convirtió la distancia en emoción compartida.
Bajo la dirección de Leonardo Marulanda, la orquesta se transformó en un carrusel de colores sonoros donde los grandes clásicos se vistieron de fiesta. Desde el dramatismo de la Quinta Sinfonía de Beethoven hasta el encanto casi cinematográfico del Cascanueces de Tchaikovsky, cada pieza fue elegida para despertar la imaginación y el asombro, recordando que la música también puede contar historias de fantasmas, travesuras y sueños.
El repertorio reunió a diferentes generaciones: músicos de la Filarmónica Juvenil y la Prejuvenil se unieron a los titulares, mezclando frescura y experiencia en una misma energía creativa. Este diálogo intergeneracional hizo que el concierto brillara con un sentido de continuidad y esperanza, un mensaje implícito de que la tradición solo sobrevive si se comparte y se renueva.
El montaje virtual fue un logro técnico y artístico. Las luces bañaban el escenario en tonos morados y naranjas, evocando el otoño y el misterio de la noche. La cámara se desplazaba como un espectador invisible entre atriles, capturando la intimidad de cada instrumento y el pulso de un conjunto que no se resignaba al silencio. Era Halloween, sí, pero también era un ritual de resistencia artística.
Entre acordes de Bizet, Brahms y Haydn, el concierto recordó que lo filarmónico también puede ser divertido. Recreo Filarmónico no buscó solemnidad, sino alegría: un viaje educativo y lúdico donde cada obra se convertía en una historia para descubrir en familia. Y detrás de cada nota, la Orquesta Filarmónica de Bogotá reafirmaba su compromiso con acercar la música a todos, incluso en tiempos inciertos.
Más que un concierto, fue una lección sobre cómo la música puede reinventarse ante cualquier circunstancia. Un recordatorio de que el arte, cuando se vive con pasión, siempre encuentra el modo de hacerse presente —incluso desde una pantalla, incluso en silencio—, devolviendo a cada hogar la sensación de estar, por un instante, dentro de un teatro lleno de vida.
DISFRUTA DEL
VÍDEO
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a la @Orquesta Filarmónica de Bogotá y a su director @Leonardo Marulanda por dar vida a las obras tradicionales de la música clásica con tanta pasión, a la @Orquesta Filarmónica de Bogotá por compartirlo, a @YOUTUBE por ofrecer la plataforma donde podemos revivir estas actuaciones. Su esfuerzo para subir contenido de calidad no solo enriquece la comunidad musical, sino que también brinda a los amantes de la música de todo el mundo la oportunidad de revivir momentos mágicos y descubrir nuevas joyas musicales.
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