

Cuando Black Sabbath pisa el escenario del Rod Laver Arena en Melbourne, en la primavera austral de 2013, el aire se espesa. No es solo una banda comenzando un concierto: es el retorno de una leyenda que definió el sonido del infierno en la tierra. Live… Gathered In Their Masses es más que un show; es una ceremonia oscura donde el metal vuelve a sonar desde sus raíces con una fuerza inapelable.
La guitarra de Tony Iommi lanza el primer riff y el tiempo se detiene. “War Pigs” irrumpe como un manifiesto sonoro, con ese groove lento y apocalíptico que solo ellos dominan. Ozzy Osbourne, más contenido pero igual de magnético, oficia como un chamán que convoca al caos con cada palabra. A su lado, Geezer Butler en el bajo mantiene la tierra temblando, y la batería de Tommy Clufetos (sustituyendo a Bill Ward) aporta una energía animal que no da tregua.
A lo largo del set, los clásicos desfilan como pesadillas gloriosas: “Into the Void”, “Snowblind”, “Black Sabbath”, “Iron Man”, “Children of the Grave”… cada uno llega como un latigazo emocional, interpretado con una solidez que desmiente cualquier noción de decadencia. La banda suena cruda, sucia, precisa: el metal en su forma más primitiva y elegante.
El montaje visual es oscuro, con luces densas y pantallas que proyectan imágenes inquietantes: cráneos, llamas, símbolos. Pero nada roba protagonismo a la música. La sobriedad escénica funciona como un espejo del sonido: minimalista, directo, letal. Cuando llega el momento de “Paranoid”, el público explota, consciente de estar siendo parte de algo histórico.
Lo más impactante es cómo, después de más de cuatro décadas, Sabbath sigue sonando como una advertencia: no han perdido filo, no se han suavizado. Al contrario, la edad les ha dado peso, un aire ritual que pocas bandas conservan. No se trata de nostalgia, sino de presencia: están aquí, vivos, invocando los mismos demonios con una dignidad feroz.
Gathered In Their Masses no es una despedida: es una reafirmación. Black Sabbath demuestra que el origen del metal aún tiene mucho que decir, que la oscuridad sigue siendo fértil cuando se canta con verdad. Este concierto no solo sacude: deja una marca. Y al terminar, uno no sabe si aplaudir o arrodillarse.
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Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a @Black Sabbath por su enorme actuación en este increíble concierto, a @QelloConcerts por compartirlo y a @YOUTUBE por subirlo en su plataforma. Su esfuerzo para subir contenido de calidad no solo enriquece la comunidad musical, sino que también brinda a aficionados de todo el mundo la oportunidad de revivir momentos mágicos y descubrir nuevas joyas musicales.
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