

Hay homenajes que trascienden la música y se convierten en actos de amor. Concert for George, publicado en 2018 por Dark Horse Records, reúne 27 canciones y más de dos horas de pura emoción grabadas en el Royal Albert Hall de Londres el 29 de noviembre de 2002, justo un año después de la partida de George Harrison. Más que un concierto, fue una celebración espiritual donde amigos, compañeros y discípulos se unieron para rendir tributo al “Beatle silencioso”, al hombre que convirtió la búsqueda interior en melodía universal.
El espectáculo abre con un tono devocional. Sarve Shaam, interpretada por el coro Concert for George, y el sitar de Anoushka Shankar en Your Eyes y Arpan, marcan un inicio lleno de misticismo y respeto. La presencia de Ravi Shankar, mentor espiritual y musical de George, impregna de serenidad todo el ambiente. Es un comienzo que recuerda que antes que estrella de rock, Harrison fue un buscador de luz.
A partir de ahí, el tono cambia y la celebración toma forma. I Want to Tell You y Old Brown Shoe traen la sonrisa, mientras Eric Clapton, Jeff Lynne, Tom Petty, Billy Preston y Paul McCartney repasan joyas que marcaron generaciones. Cada uno canta con una mezcla de cariño y reverencia: Handle with Care revive el espíritu de Traveling Wilburys, All Things Must Pass se siente como un abrazo, y While My Guitar Gently Weeps emociona hasta las lágrimas con Clapton y McCartney compartiendo escenario.
El humor también tiene su espacio con los Monty Python interpretando Sit On My Face y The Lumberjack Song, un guiño a la amistad y al sentido del humor que George siempre mantuvo. Esa dualidad —entre lo sagrado y lo cotidiano— refleja la esencia de Harrison: un hombre capaz de unir la profundidad espiritual con la ligereza terrenal.
El sonido del álbum es majestuoso. La producción conserva la calidez del Royal Albert Hall, y cada instrumento —desde el sitar hasta las guitarras Rickenbacker— se entrelaza como parte de un mismo homenaje coral. En el cierre, My Sweet Lord y I’ll See You in My Dreams condensan la despedida: no como un adiós triste, sino como una promesa de reencuentro.
Concert for George es uno de los homenajes más bellos jamás grabados. Más que una colección de versiones, es una ceremonia colectiva de amor y gratitud. Escucharlo es sentir que la música, cuando nace del alma, no muere: solo cambia de forma. George Harrison sigue vivo en cada acorde, en cada sonrisa del público, en cada nota que flota hacia el cielo.
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