

Entre 1963 y 1965, Oscar Peterson giró por Europa con su trío de época —Ray Brown al contrabajo y Ed Thigpen en la batería— dejando tras de sí grabaciones que hoy son documentos irrepetibles del jazz en estado de gracia. Jazz Icons: Live in ’63, ’64, ’65 recopila esas noches mágicas en Suecia, Dinamarca y Finlandia, donde el trío (y en ocasiones, acompañado por Roy Eldridge y Clark Terry) demuestra que la maestría técnica no está reñida con la emoción más pura.
La sesión en Estocolmo (1963) abre con “Reunion Blues” y “Satin Doll”, marcando el tono: swing elegante, precisión quirúrgica y una comunicación entre músicos que parece telepática. Peterson acaricia el piano con una mezcla de fuerza y lirismo; cada solo es una narración que se despliega con naturalidad, mientras Ray Brown y Ed Thigpen construyen una base rítmica sólida y flexible como el mejor andamiaje de un edificio de cristal.
En Copenhague (1964), la selección incluye temas como “On Green Dolphin Street”, “C-Jam Blues” y la inolvidable “Hymn to Freedom”, donde la expresión se vuelve casi espiritual. Aquí se siente a un Peterson más introspectivo, con una ejecución más contemplativa, sin perder ni un gramo de virtuosismo. El trío se mueve como una sola unidad, alternando entre momentos íntimos y explosiones de energía rítmica.
La sesión en Helsinki (1965) introduce una capa extra de sabor con la participación de Clark Terry, que aporta voz, trompeta y humor en temas como “Mack the Knife” y la cómica e irresistible “Mumbles”. Es un momento de alegría pura, donde el jazz se vuelve juguetón sin perder su sofisticación. También destaca “Blues for Smedley”, con una fuerza rítmica contagiosa y diálogos musicales chispeantes.
Cada fragmento de este tríptico tiene un tono distinto, pero todos están atravesados por el mismo hilo conductor: excelencia. La calidad visual y sonora, aunque con las limitaciones de la época, es notable. Pero más allá del registro técnico, lo que permanece es la sensación de estar frente a algo trascendente: músicos en comunión, público atento, y el jazz como lenguaje universal.
Este recorrido europeo no es solo una muestra del talento de Peterson, sino también del poder del trío como forma expresiva. Pocas veces el piano ha sonado tan libre, tan articulado, tan humano. Live in ’63, ’64, ’65 es un regalo para melómanos, pero también una puerta de entrada para quien quiera entender lo que hace al jazz tan inmortal.
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Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a @Scorpions por su enorme actuación en este increíble concierto, a @Julian Larralde por compartirlo y a @YOUTUBE por subirlo en su plataforma. Su esfuerzo para subir contenido de calidad no solo enriquece la comunidad musical, sino que también brinda a aficionados de todo el mundo la oportunidad de revivir momentos mágicos y descubrir nuevas joyas musicales.
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