

El 25 de septiembre de 2015, Rock in Rio se convirtió en un ritual oscuro y catártico con la llegada de Slipknot. Bajo un cielo cargado de expectativa, miles de fanáticos se reunieron para presenciar uno de los shows más brutales del festival, donde la intensidad del metal se transformó en comunión colectiva. Desde los primeros compases, la atmósfera era la de un aquelarre sonoro que hipnotizaba y desafiaba por igual.
El arranque con “Sarcastrophe” marcó el tono: un torbellino de riffs, percusiones endemoniadas y gritos que sacudieron hasta el último rincón de la Ciudad del Rock. El escenario, iluminado por luces rojas y destellos estroboscópicos, parecía un campo de batalla donde la banda desplegaba toda su furia con precisión quirúrgica. Era imposible escapar de la energía que emanaba cada golpe de batería y cada alarido de Corey Taylor.
Uno de los momentos más memorables llegó con “Psychosocial”, convertido en un himno coreado por miles de gargantas. La mezcla de brutalidad sonora y disciplina técnica convirtió la canción en un huracán emocional que puso a brincar a toda la multitud. “Before I Forget”, por su parte, ofreció un balance perfecto entre agresividad y melodía, demostrando la capacidad del grupo para crear piezas tan violentas como pegajosas.
El espectáculo no solo se trató de música, sino de una experiencia visual y emocional. El cumpleaños de Shawn “Clown” Crahan (#6) se celebró sobre el escenario, añadiendo un matiz festivo y humano en medio de la tormenta metálica. Ese instante mostró que, detrás de las máscaras y la ferocidad, también había camaradería y celebración compartida con el público.
Con “Duality”, la conexión entre Slipknot y los fans alcanzó su clímax. El estribillo resonaba como un mantra colectivo que desbordaba poder y desahogo, un recordatorio de por qué esta banda se ha ganado un lugar indiscutible en la historia del metal moderno. La fuerza del setlist, que recorrió distintas etapas de su carrera, fue una declaración de principios y un regalo para los devotos que esperaban esta descarga en Latinoamérica.
El cierre con “Surfacing” fue un exorcismo definitivo. El público, exhausto y feliz, entendió que había sido testigo de algo más que un concierto: una experiencia visceral, violenta y purificadora. Slipknot no solo conquistó Rock in Rio, lo marcó con cicatrices inolvidables que siguen latiendo en quienes vivieron esa noche.
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Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a @Slipknot por su enorme actuación en este increíble concierto, a @Frost Media Prod por compartirlo y a @YOUTUBE por subirlo en su plataforma. Su esfuerzo para subir contenido de calidad no solo enriquece la comunidad musical, sino que también brinda a aficionados de todo el mundo la oportunidad de revivir momentos mágicos y descubrir nuevas joyas musicales.
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